
«LA BOLERA ES LA OBRA DE MI VIDA» Palabras de Joaquín Delgado en el homenaje recibido del Ayuntamiento y Comunidad de Regantes de Pozo Alcón. 24 DE OCTUBRE DE 2007.
HOMENAJE EN POZO ALCÓN AÑO 2007:
PALABRAS DE LA ALCALDESA:
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE REGANTES:
RESPUESTA Y AGRADECIMIENTO DE JOAQUIN DELGADO:
PALABRAS DE JOAQUIN DELGADO SOBRE LA BOLERA, LA OBRA DE SU VIDA:
« EMBALSE DE LA BOLERA: EL PANTANO DE POZO ALCÓN
Aunque me parece como si fuera ayer, hace ya cuarenta y cinco años que me incorporé a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para proyectar y dirigir las obras del Pantano de la Bolera. La tarea era doblemente apasionante: por un lado, llevar la construcción de una gran presa es lo máximo que puede aspirar un joven con la carrera de Ingeniero de Caminos recién terminada que inicia su quehacer profesional; y por otro, la belleza del río Guadalentín y el enclave de La Bolera hacían aún más atractivo e interesante esa labor.
Para explicar, aunque sea muy brevemente, el por qué de esta presa, hay que volver atrás en el tiempo aun cien años más. Efectivamente, el ingeniero D. José Mª Iturralde, (cuya interesante y apasionada personalidad inspiró a Pedro Antonio de Alarcón el protagonista de su última novela «La Pródiga»), inicia en 1.875 las obras de una presa de derivación en el río Guadalentín, unos 3 km aguas arriba de la actual; y construye un canal por la abrupta ladera derecha del río, con 5 tramos en túnel, que alimenta a los canales del Norte, del Sur, del Centro de Retamar y de la Mesa. Estas obras, financiadas por la Sociedad Regular Colectiva «Lazo, Pacheco y Martínez», supusieron la creación de una zona regable de 2.004 Ha en Pozo Alcón y Cuevas del Campo.
Esta zona regable, a pesar de los problemas de escasez de agua al no estar regulado el río, ha sido clave para la existencia de estos dos pueblos, pero ya en los años 50 del siglo pasado el canal principal se encontraba prácticamente en ruina, por lo que la Comunidad de Regantes, creada en 1.934, pide insistentemente a los poderes públicos que se rescate la antigua concesión, que se construya una presa para regular los importantes caudales del Guadalentín y un nuevo canal principal, y que se mejoren los antiguos canales de tierra para crear una moderna zona regable de más de 6.000 Ha.
Estoy seguro de que si esos pioneros del siglo XIX no hubieran realizado las impresionantes obras antes citadas, en el siglo XX se hubiera abandonado la idea; pero la disyuntiva era clara: o condenar a la miseria a más de 10.000 personas si el antiguo canal se destruía, o por el contrario hacer una gran presa de regulación, un túnel de nada menos que 6 km de longitud, 60 km de canales y más de 25 km de acequias y ampliar la zona hasta el máximo de sus posibilidades.
La Presa de la Bolera, cuya construcción se había adjudicado en octubre de 1.960, se consideraba en parte inviable, concretamente por problemas de cimentación, por la ubicación del aliviadero y por la complejidad funcional de la Torre de Toma. Por todo ello tuvimos que proyectar un nuevo tipo de presa con aliviadero vertiendo por coronación, con dos compuertas de 1O metros de ancho por 5 metros de alto, que consiguieron aumentar la capacidad de embalse desde los 36 Hm3 primitivos a los 53 Hm3 actuales; también se modificó la torre de toma y la conexión con el antiguo canal de Iturralde. Al mismo tiempo estudiamos junto a los geólogos de Obras Públicas el proyecto del nuevo canal principal, que partía desde la presa y que se construyó íntegramente en túnel para garantizar su estabilidad y seguridad. A dicho canal nos pareció lógico denominarlo «Canal Principal o de Iturralde» en honor al ya mencionado precursor.
Tras la terminación del proyecto reformado de la Presa de la Bolera en 1.963 las obras avanzaron a buen ritmo y el día 1 de marzo de 1.967 se empezó a embalsar, consiguiendo en solo 3 meses 25 millones de metros cúbicos.
Cuando el Ministro de Obras Públicas, D. Federico Silva, visitó las obras en la primavera de ese año, se le expresó la imperiosa necesidad de que aprobara el proyecto que habíamos redactado en el año 1.965 del Canal Principal, cosa que el Ministro prometió y cumplió, pudiéndose iniciar las obras en el año 1.968.
Con la. presa terminada había agua, pero el antiguo canal de Iturralde apenas podía conducir unos 1.000 1/s. La construcción del nuevo túnel fue tremendamente complicada por las características del terreno que no se sostenía y que obligaba a costosas operaciones de cimbrado, pero felizmente en el año 1.973 se terminó de perforar Y nunca desde entonces ha presentado problema alguno. Creo importante destacar que este túnel, que pasa prácticamente desapercibido porque sólo se ven las bocas de entrada y salida, fue una obra más difícil y costosa que la propia presa y debería ser apreciado por ello.
Terminado el túnel seguía siendo imprescindible construir nuevos canales principales ya que los antiguos tenían capacidad insuficiente. Estos canales principales y los caminos generales, paralelos a ellos, se hicieron no sin dificultades técnicas, pero con la magnífica colaboración de todos los regantes de la zona, que pusieron a disposición de la Confederación las tierras necesarias para las obras aunque no se les pudiera pagar la expropiación hasta varios años después. Por último construimos los 25 km. de acequias principales y los más de 50 km. de desagües principales.
Todas estas obras, junto con las de abastecimiento y saneamiento de Pozo Alcón y Cuevas del Campo, fueron realizadas por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, y adicionalmente, primero el Instituto Nacional de Colonización y después el IRYDA, construyeron las acequias secundarias, caminos rurales y desagües secundarios.
Creo absolutamente necesario citar a algunas de las personas que han intervenido decisivamente en estas obras aunque no sea posible mencionar a todas:
En primer lugar quiero expresar mi admiración al Presidente de la Comunidad de Regantes durante todos los años de las obras, D. Santos Torres Antiñolo que fue quien encabezó la presión ante los poderes públicos para que se realizaran las obras y que me ofreció, no solo su valiosa amistad, sino también su total colaboración para resolver todos los problemas con los propietarios afectados por las obras de la Zona Regable.
Tengo que destacar que todos los Alcaldes de Pozo Alcón se han volcado siempre en colaborar con la Confederación y sólo como referencia me permito citar al primer Alcalde durante aquella época, D. Manuel Antiñolo Quiñones, que junto con D. Santos Torres, viajaron en múltiples ocasiones a Madrid y Sevilla, (a alguno de esos viajes les acompañé), para conseguir que estos proyectos se aprobaran y que se ejecutaran con total continuidad, lo que no ha sucedido en otras obras.
Quiero también resaltar la importante actuación de mis jefes en la Confederación, especialmente D. José Mª Sánchez del Corral, Jefe de la Zona de Granada en ese período; y por supuesto he de destacar el magnífico trabajo realizado por mi principal colaborador en estas obras desde el año 1.963, el lngeniero Tecnico D. Miguel Velasco.
El año que viene el Embalse de La Bolera cumplirá 40 años y creo que el mejor regalo que podemos hacerle es seguir disfrutando de él: beber y regar con sus aguas, pescar, nadar, navegar, apreciar su paisaje, fotografiarlo mil veces; en definitiva, sentirlo nuestro porque nuestro es.
Aunque a lo largo de mi vida profesional he tenido el privilegio de proyectar y dirigir otras obras hidráulicas muy importantes como las presas de Negratín, San Clemente, Francisco Abellán y Portillo; los canales de Jabalcón y San Clemente, entre otras, para mí sigue siendo la gran obra de mi vicia la Zona Regable de Pozo Alcón y Cuevas del Campo.
Para terminar sólo quiero expresar mi fe en el futuro de esta zona, gracias al esfuerzo de sus regantes en la modernización de sus regadíos, y al de todos sus habitantes que están consiguiendo que todo el Término Municipal de Pozo Alcón sea un referente de atractivo turístico donde destacaría la singular belleza de su Sierra, a la que el Embalse de La Bolera contribuye a resaltar.
Joaquín Delgado García
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
1971: JOAQUIN CON SU FAMILIA CONTEMPLANDO LA APERTURA DE COMPUERTAS:
Confederación Hidrográfica del Guadalquivir




